- Por una parte, adoptar el método de planificación de Zen To Done, consistente en definir al final de la semana las 4-6 tareas más importantes que debía cumplir durante la siguiente semana (los Big Rocks), y que me acercarían más a mi objetivo único (en este momento, completar la tesis). Al final de cada día, debía definir las tres tareas más importantes para el día siguiente.
- Por otra parte, cambiar mi forma de afrontar mi trabajo diario. Lo primero que debía hacer al entrar a trabajar era completar la primera de las tareas más importantes del día. Tras completarla, me daría 10 minutos de blogs y correos. Y a continuación continuaría con la segunda. Otros 10 minutos de descanso, y así sucesivamente hasta completarlas todas. El resto de la jornada laboral la dedicaría ya a otras tareas, con la tranquilidad de haber avanzado hacia mi objetivo.
Tal como ya dije entonces, se trata del reto de 30 días más difícil al que me he enfrentado hasta ahora, pues conlleva cambiar de forma radical mi forma de trabajar.
Así que, ¿cuál ha sido el resultado? ¿Has sido constante durante estos 30 días y has cumplido con el hábito? ¿Has conseguido que forme ya parte de tu conducta? La respuesta desgraciadamente solo puede ser una: no. Realmente no ha sido un fracaso absoluto. De hecho, ha ido bastante bien en algunos sentidos, como ahora comentaré, pero hay dos causas por las que mi respuesta es esa. En primer lugar, y al contrario que el resto de hábitos de Zen To Done que he adoptado hasta ahora, este hábito tan solo he conseguido mantenerlo "entre semana". Los fines de semana he sido bastante irregular con el tema de la planificación y el ponerse con las tareas más importantes al principio del día. Esto ha hecho que, en segundo lugar, me haya relajado un poco durante los últimos días: mi descansos duraban un poco más de 10 minutos (unos 15 o así) y sencillamente no consideraba importante cumplir con el hábito el fin de semana.
Y es una lástima, porque desde que empecé he estado muy contento con los resultados. Por fin he conseguido salir antes del trabajo. Antes entraba a las 8 y salía a las 19-20. Ahora entro a la misma hora, pero salgo a las 17-18. ¡Son dos horas más de tiempo libre por las tardes! Y no solo salgo antes, sino que con la sensación de haber avanzado mucho más en mi objetivo (la tesis) que antes de empezar. Durante este més le he pegado un empujón bastante importante, he avanzado muchísimo. Por otra parte, me he sentido más concentrado en las tareas que llevaba a cabo, siendo más fácil para mi abstraerme de las distracciones externas. La planificación semanal y diaria me han dado mucho más control de mi vida, y comprobar al final de cada una de las semanas que había conseguido completar todo lo que me había propuesto completar ha supuesto una gran satisfacción.
Pero creo que establecer este hábito solo como de "entre semana" no es suficiente. No solo está consiguiendo que me relaje un poco y me aparte de lo bien que lo estaba haciendo al principio, sino que además he de pensar que no todos mis objetivos van a ser siempre relacionados con el trabajo, y que por lo tanto me será muy útil en el futuro estar completamente comprometido con esto todos los días de la semana. Así que creo que debo repetir el reto.
De todas formas, voy a tardar un tiempo en hacerlo. Ahora no es buen momento, porque voy a pasar por un par de semanas bastante atípicas. El fin de semana que viene estaré en el Lorca Rock, y la semana siguiente ya nos vamos al Wacken. Así que en Agosto, con más tranquilidad, retomaré el tema de Zen To Done por donde lo he dejado ahora mismo. De todos estos meses me llevo dos hábitos que sí he conseguido mantener firmemente: la captura de toda la información entrante y su procesamiento.
Y para acabar, solo añadir que para el mes de Agosto también he decidido introducir un nuevo cambio en mi vida:


