Hoy hace cinco años que Danse Macabre echó a andar. Por aquella época mucha gente que conocía ya había empezado a escribir un blog personal, y aunque fui un poco reticente al principio, finalmente me animé a comenzar el mío propio llevado por el aburrimiento de las tardes de laboratorio en la Universidad de Cardiff, donde hice una estancia. Por aquel entonces no tenía claro de qué iba a hablar en mi blog. Ni siquiera pensaba que lo que yo pudiera escribir fuera a ser interesante para alguien. Y aun así continué escribiendo, incluso bastantes años después de que la inmensa mayoría de la gente que conocía personalmente abandonara o cerrara su blog.
Lo bueno de Danse Macabre es que es un claro reflejo de mi evolución personal a lo largo de estos cinco años. En los primeros tiempos del blog me centré casi exclusivamente en la música, hablando de los conciertos a los que iba y de los grupos que me gustaban. Por aquel entonces me molaba mucho el rollo Gothic Metal. Pero no el de ahora, con miles de clones de Evanescence, sino el de antes, el gótico de los clásicos como los primeros discos de Theatre of Tragedy o Tristania. También hablaba de pensamientos más personales, y estas entradas reflejaban claramente mi negatividad, mi pesimismo de aquella época, en la que empezaba a salir de una situación personal complicada. Estaba un poco perdido.
Más adelante empecé a adentrarme en el mundo de la música más extrema. No sé por qué extraña casualidad coincidieron en el tiempo mi descubrimiento de la emisora de radio Death.fm y mi cambio hacia una manera de pensar mucho más positiva. Seguía hablando de conciertos, de los grupos que me gustaban, y todas esas cosas, pero empecé a tratar otros temas diferentes. Quizá la música que empecé a escuchar en esa época reflejaba más mi nuevo estado de ánimo. Había superado el bache y estaba dispuesto a comerme el mundo. De todas formas, seguía sin tener claro hacia donde me dirigía con esto de escribir en el blog. Pero yo lo seguía haciendo.
Y hace poco más de un año comenzó lo que para mi es la tercera y última época de Danse Macabre. Fue cuando desapareción en la cabecera el título de Danse Macabre: música oscura para ser sustituido por lo de Danse Macabre: el blog de un metalero alicantino. Hace poco más de un año sufrí una importante transformación personal que ha cambiado bastante mi vida. En este último año he pasado de ser una persona totalmente estresada (o como narices se escriba ;) que no era capaz de avanzar en sus objetivos a alguien totalmente nuevo, una persona relajada que es capaz conseguir lo que desea, con esfuerzo, pero sin necesidad de pasarse de diez a doce horas al día en la universidad. También traté de darle un enfoque diferente al blog. Empecé a tratar otros temas, del agrado de algunos, indiferentes para otros, y aburridos para los demás. Todo era mucho más personal.
Han pasado cinco años desde que lo empecé, y hoy he decidido cerrar el blog. Bueno, en realidad la decisión la tomé mucho antes, pero quise esperar a esta fecha. Supongo que es una tontería, pero me apetecía. Así que, ¿cuáles son los motivos que me han impulsado a acabar con esto?
En primer lugar, he cambiado tanto en cinco años que creo que tan solo una ínfima parte de lo que hay escrito en Danse Macabre representa mi forma de ser hoy en día. El blog no refleja una imagen real de mi persona. No me avergüenzo ni me arrepiento de nada de lo que he escrito aquí. Ni mucho menos. Simplemente una de las razones que me llevan a cerrar el blog es que no quiero que alguien que busque información sobre mi en Internet se lleve una impresión equivocada del tipo de persona que soy. Quizá esta ha sido la razón más importante.
En segundo lugar, nunca he tenido claros los objetivos de Danse Macabre. Esto me ha llevado a ir escribiendo sin rumbo, tratando una gran cantidad de temas que no tienen ninguna relación entre sí. La música siempre ha sido lo que más espacio ha ocupado en el blog, pero al no centrarme en un único tema, creo que no he sido capaz de llegar a mucha gente que puede interesarse por algunas de las cosas que escribo pero no por otras. Llega un punto en el que todo esto es un poco frustrante. Escribir siempre supone un esfuerzo, y no sentía que lo que escribía estuviera siendo de interés para casi nadie. Escribir se estaba conviertiendo en una obligación, en un lastre, en alqo que no me aportaba nada y a lo que no le encontraba sentido.
Así que hoy pongo punto final a todo esto. El blog permanecerá en pie durante algunos días, al menos mientras imagine la forma de poder guardar todo su contenido para poder leerlo en la intimidad siempre que quiera, y después desaparecerá. Aquellos que querais podeis seguirme en Twitter, pero os he de decir que es mucho más aburrido que Danse Macabre ;). Me quedo con las cosas buenas: las experiencias positivas, la gente que he conocido gracias al blog (incluso a algunas personas de Gothmog, con quienes me rei bastante de la polémica de hace unos meses), lo que he aprendido sobre muchos temas en general y sobre escribir blogs en particular, los conciertos a los que he ido, y mucho más. Sé que me dejo muchas cosas en el tintero, cosas a medias (no he terminado de hablar de mi experiencia del Wacken, una de las más esperadas de mi vida), pero no me encuentro con las fuerzas suficientes como para seguir con todo esto.
Estoy a punto de conseguir algo muy importante, que es completar mi tesis doctoral. Esto va a marcar un hito en mi vida, ya que es algo a lo que he dedicado los últimos siete años. De hecho, ya casi no me acuerdo de cómo era todo antes de empezar con la tesis. Me quiero centrar totalmente en esto. El año que viene lo habré conseguido, por fin. Cuando termine quizá me embarcaré en otro proyecto relacionado con el mundo de los blogs, porque me gusta y me parece interesante. Pero no será algo parecido a Danse Macabre, será algo totalmente diferente. Enfocado en un tema en particular (seguramente la música; llevo oyendo Metal desde hace quince años), y sin nada de temas personales. Eso lo dejaré para contarselo a quien realmente le interese.
Eso es todo. Si alquien ha llegado hasta aquí, espero que me perdone por el ladrillo que he escrito, pero necesitaba hacerlo. Hoy me quito un gran peso de encima, me libro de una carga, y dejo sitio en mi vida para centrarme en cosas que me llenan más. Un saludo a todos y muchas gracias a los que me hayáis seguido hasta hoy.
martes, noviembre 17, 2009
domingo, noviembre 01, 2009
Nuevo reto de 30 días: hábito 4 de Zen to done (hacer)
Como ya sabéis quienes seguís mi blog, durante este último año he empezado a adoptar la metodología Zen To Done de organización personal. Como he explicado varias veces, esta metodología se basa en la adopción de un conjunto de hábitos, de manera incremental, con el objetivo final de llevar una vida más organizada y más productiva. Hasta el momento he adoptado con éxito los tres primeros hábitos (recolectar, procesar y planificar); los he adoptado tan bien, que ya forman parte de mi vida diaria y realmente no concibo mi forma de ver las cosas sin ellos.
Los resultados han sido espectaculares, y eso que quedan muchos hábitos todavía pendientes. Solo tengo que recordar cómo era mi vida antes: me despertaba tarde, iba corriendo con el coche a la universidad, me agobiaba porque no encontraba aparcamiento, empezaba a trabajar relativamente tarde, desperdiciaba mucho tiempo con distracciones en Internet, no avanzaba en mi objetivo más importante (la tesis) porque siempre había cosas más urgentes que hacer y no sabía decir que no a según qué cosas, y al final me iba a casa después de 10, 11 ó 12 horas en el despacho, con la sensación de no haber avanzado nada, agobiado, y prácticamente sólo con tiempo necesario cenar e irme a la cama.
Como decía, los resultados están siendo espectaculares, gracias a los hábitos que he ido adquiriendo durante estos últimos meses. Me levanto a las 6:30 sin ningún esfuerzo (de hecho, no me gusta levantarme más tarde, al menos entre semana). Llego relajadamente a la universidad en bicicleta, sin los agobios el coche, sin gastar gasolina, y consigo ponerme a trabajar entre las 7:30 y las 7:50. Conforme me siento en el despacho comienzo a completar tareas, mis tareas más importantes del día, estando como mínimo una de ellas (muchas veces más) relacionadas con la tesis, y llevo una jornada relajada, planificada y bajo control hasta que me voy a casa, normalmente no más tarde de las 17:30 (excepto los días que tengo clase hasta más tarde, que son pocos), con la satisfacción de haber avanzado como todos los días hacia mis objetivos y la sensación de que he hecho bien mi trabajo. Por supuesto, tengo mucho más tiempo libre por las tardes, lo cual ayuda también bastante a relajarme. Desde luego el panorama es completamente diferente. Es que ni siquiera sé cómo he podido aguantar tantos años de stress. No concibo ahora mi jornada laboral de otra forma.
Así pues, toca hoy empezar un nuevo reto de 30 días, en el que intentaré adquirir el hábito 4 de Zen To Done, que según el propio autor es el reto más importante: el reto de hacer:
Básicamente éstos serán los pasos que seguiré:
No suelo tener problemas de motivación, así que no creo que sea necesario seguir ninguna de las indicaciones del manual Zen To Done a este respecto para este hábito en concreto. Sin embargo, hay una que sí creo que es muy útil, y que voy a intentar seguir:
Y eso es todo. Empiezo mañana mismo y continuaré durante 30 días. Ya hablaré de los resultados.
Los resultados han sido espectaculares, y eso que quedan muchos hábitos todavía pendientes. Solo tengo que recordar cómo era mi vida antes: me despertaba tarde, iba corriendo con el coche a la universidad, me agobiaba porque no encontraba aparcamiento, empezaba a trabajar relativamente tarde, desperdiciaba mucho tiempo con distracciones en Internet, no avanzaba en mi objetivo más importante (la tesis) porque siempre había cosas más urgentes que hacer y no sabía decir que no a según qué cosas, y al final me iba a casa después de 10, 11 ó 12 horas en el despacho, con la sensación de no haber avanzado nada, agobiado, y prácticamente sólo con tiempo necesario cenar e irme a la cama.
Como decía, los resultados están siendo espectaculares, gracias a los hábitos que he ido adquiriendo durante estos últimos meses. Me levanto a las 6:30 sin ningún esfuerzo (de hecho, no me gusta levantarme más tarde, al menos entre semana). Llego relajadamente a la universidad en bicicleta, sin los agobios el coche, sin gastar gasolina, y consigo ponerme a trabajar entre las 7:30 y las 7:50. Conforme me siento en el despacho comienzo a completar tareas, mis tareas más importantes del día, estando como mínimo una de ellas (muchas veces más) relacionadas con la tesis, y llevo una jornada relajada, planificada y bajo control hasta que me voy a casa, normalmente no más tarde de las 17:30 (excepto los días que tengo clase hasta más tarde, que son pocos), con la satisfacción de haber avanzado como todos los días hacia mis objetivos y la sensación de que he hecho bien mi trabajo. Por supuesto, tengo mucho más tiempo libre por las tardes, lo cual ayuda también bastante a relajarme. Desde luego el panorama es completamente diferente. Es que ni siquiera sé cómo he podido aguantar tantos años de stress. No concibo ahora mi jornada laboral de otra forma.
Así pues, toca hoy empezar un nuevo reto de 30 días, en el que intentaré adquirir el hábito 4 de Zen To Done, que según el propio autor es el reto más importante: el reto de hacer:
Durante 30 días, no trabajaré en más de una tarea a la vez, eliminaré todas las posibles fuentes de distracción mientras esté realizando una tarea, controlaré mis impulsos de distraerme, y gestionaré mejor mis interrupciones.
Básicamente éstos serán los pasos que seguiré:
- Elegiré una tarea (primero mis tareas más importantes del día, a continuación otras) y me centraré exclusivamente en ella, evitando trabajar en más de una tarea a la vez.
- Eliminaré todas las distracciones: cerraré el programa de correo electrónico, la mensajería instantánea, cualquier navegador abierto que no tenga nada que ver con lo que voy a hacer y le quitaré el volumen y la vibración a mi teléfono móvil. No puedo directamente desconectarme de Internet, porque lo necesito para trabajar, así que tendré que prestarle mucha atención al siguiente punto.
- Si siento la necesidad de consultar el correo o mirar Internet, me detendré, respiraré hondo, y volveré a centrarme en lo que estaba haciendo.
- No estableceré un temporizador para tareas largas. Me centraré tanto tiempo en la tarea actual como pueda, intentando que sea un mínimo de una hora. Ya sabemos que la concentración decae con el tiempo.
- Cuando sea interrumpido, anotaré lo que se me pide y lo meteré en la bandeja de entrada. En el caso en el que la interrupción sea inevitable (algo habitual en mi trabajo) anotaré en un papel por dónde iba en mi tarea actual para poder retomarla inmediatamente después.
- Cuando termine una tarea me recompensaré con 10 minutos de fuentes RSS, correo, etc. Nunca más de 10 minutos.
- De vez en cuando me estiraré, respiraré hondo, y saldré un momento del despacho.
No suelo tener problemas de motivación, así que no creo que sea necesario seguir ninguna de las indicaciones del manual Zen To Done a este respecto para este hábito en concreto. Sin embargo, hay una que sí creo que es muy útil, y que voy a intentar seguir:
- Cuando esté haciendo una tarea, pensaré cuáles van a ser los beneficios que me reportarán dicha tarea. ¿Me ayudará a ganar algo más de dinero? ¿Me hará avanzar hacia mi tesis? Creo que esto puede ayudar a eliminar cualquier pensamiento negativo, evitando el desánimo y recordándote por qué estás haciendo algo.
Y eso es todo. Empiezo mañana mismo y continuaré durante 30 días. Ya hablaré de los resultados.
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Desarrollo personal,
GTD
sábado, septiembre 19, 2009
Ya estoy "bicicletizado"
Al final se ha atrasado un poco, pero tal como comenté unas cuantas entradas atrás por fin me he decidido a aprender a montar en bici (a mis 30 años), y comprar la primera bicicleta que he tenido en mi vida. Vivir en el centro de Alicante, donde lo tenía todo a mano e ir en bicicleta era algo peligroso para un niño (¿parques en Alicante? ¿Dónde?), junto a unos padres muy "miedosos", hicieron que nunca tuviera la oportunidad de disfrutar de una bicicleta.
Pero ahora me estoy desquitando, y con ganas.
Mi colega Lucho fue el encargado de comerse el marrón de ayudarme a aprender a montar. Sorprendentemente, enseguida ya estaba pedaleando sin problemas y manteniendo el equilibrio. No me cai en ningún momento (de hecho, a pesar de haberla pillado mi bici prácticamente todos los días desde que la compré, no me he caído todavía). Poco después ya estaba en la tienda donde compré la más barata que tenían. A fin de cuentas, no entiendo nada de bicis y no iba a entender ni saber apreciar todos aquellos accesorios o extras que tenían las bicicletas más caras.

Mi primera bici, la más barata de la tienda
¡Y ya está! Ya estoy yendo todos los días a la Universidad en bicicleta. Incluso aquellos días de tanta lluvia, donde tuve que esperar a que arreciara para poder volver a casa.
La verdad es que circular en bici por San Vicente es un placer. La zona por donde vivo (cerca de la Uni) está llena de carril bici, con el que puedes tirar a poblaciones cercanas con San Juan o Santa Faz (¿por qué tantos santos en los nombres de localidades alicantinas?). Hay mucha cultura de bicicleta, se ve a mucha gente montado en una, y se nota no solo por eso, sino que también por la paciencia y amabilidad de los conductores, que siempre te dejan pasar. Nada que ver con Alicante ciudad, supongo. Lo único malo es que, no sé por qué, el ayuntamiento de San Vicente ha decidido poner bordillos en algunas aceras desde las que antes se podía cruzar la carretera por canal bici. Para alguien que no sabe subir bordillos es una putada :)
Lo bueno es que estoy descubriendo un hobby que me gusta mucho. Ya estaba cansado que mi única actividad deportiva fuera ir a correr. ¡Ir en bicicleta es mucho más divertido! También tardo menos en llegar o volver de la universidad que si fuera andando, lo cual es una ventaja, porque además sigo sin gastar gasolina y continúo haciendo ejercicio todos los días. El inconveniente es que al no ir andando al curro ya no puedo ir escuchando audiolibros, por lo que eso de momento lo pierdo. Quizá cuando vuelva a ir al gimansio otra vez dentro de poco pueda retomar el hábito. A fin de cuentas, mi objetivo último a la hora de pillar la bici fue tener la facilidad para acercarme rápidamente al gimnasio antes de ponerme a trabajar. ¿Lo conseguiré?
Dentro de nada hablaré también de cómo me fue con el hábito 3 de Zen to done. Ha sido todo un éxito y voy a empezar con el cuarto, ahora cuando vuelva de un viaje de trabajo :)
Pero ahora me estoy desquitando, y con ganas.
Mi colega Lucho fue el encargado de comerse el marrón de ayudarme a aprender a montar. Sorprendentemente, enseguida ya estaba pedaleando sin problemas y manteniendo el equilibrio. No me cai en ningún momento (de hecho, a pesar de haberla pillado mi bici prácticamente todos los días desde que la compré, no me he caído todavía). Poco después ya estaba en la tienda donde compré la más barata que tenían. A fin de cuentas, no entiendo nada de bicis y no iba a entender ni saber apreciar todos aquellos accesorios o extras que tenían las bicicletas más caras.

Mi primera bici, la más barata de la tienda
¡Y ya está! Ya estoy yendo todos los días a la Universidad en bicicleta. Incluso aquellos días de tanta lluvia, donde tuve que esperar a que arreciara para poder volver a casa.
La verdad es que circular en bici por San Vicente es un placer. La zona por donde vivo (cerca de la Uni) está llena de carril bici, con el que puedes tirar a poblaciones cercanas con San Juan o Santa Faz (¿por qué tantos santos en los nombres de localidades alicantinas?). Hay mucha cultura de bicicleta, se ve a mucha gente montado en una, y se nota no solo por eso, sino que también por la paciencia y amabilidad de los conductores, que siempre te dejan pasar. Nada que ver con Alicante ciudad, supongo. Lo único malo es que, no sé por qué, el ayuntamiento de San Vicente ha decidido poner bordillos en algunas aceras desde las que antes se podía cruzar la carretera por canal bici. Para alguien que no sabe subir bordillos es una putada :)
Lo bueno es que estoy descubriendo un hobby que me gusta mucho. Ya estaba cansado que mi única actividad deportiva fuera ir a correr. ¡Ir en bicicleta es mucho más divertido! También tardo menos en llegar o volver de la universidad que si fuera andando, lo cual es una ventaja, porque además sigo sin gastar gasolina y continúo haciendo ejercicio todos los días. El inconveniente es que al no ir andando al curro ya no puedo ir escuchando audiolibros, por lo que eso de momento lo pierdo. Quizá cuando vuelva a ir al gimansio otra vez dentro de poco pueda retomar el hábito. A fin de cuentas, mi objetivo último a la hora de pillar la bici fue tener la facilidad para acercarme rápidamente al gimnasio antes de ponerme a trabajar. ¿Lo conseguiré?
Dentro de nada hablaré también de cómo me fue con el hábito 3 de Zen to done. Ha sido todo un éxito y voy a empezar con el cuarto, ahora cuando vuelva de un viaje de trabajo :)
jueves, septiembre 17, 2009
Sabes que te estás haciendo viejo (parte 2)...
"Cuando a tus amigos que han ido contigo a festivales les deja de gustar el jevi"
Enlaces relacionados:
Sabes que te estás haciendo viejo (parte 1)...
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