
Lo teníamos todo bastante preparado. Las entradas del festival las compramos en Diciembre. Poco más tarde pusieron el fatídico "Sold Out" sobre el logo del festival en la página del Wacken, así que por poco nos quedamos sin. El avión lo pillamos a principios de Marzo, con lo que nos salió bastante barato. El precio total de entrada y avión fue finalmente más bajo (menos de 300€) que si hubiéramos escogido otras alternativas a priori más baratas, como el autobús que sale desde el Pub Manowar de Castellón todos los años.
Desgraciadamente, tanta antelación supuso un problema cuando Bea consiguió trabajo en la Cruz Roja en Junio. Al final ella llegaría al festival el Viernes 31 (se perdía un poco menos de la mitad) mientras que yo estaría allí desde el día 28. A pesar de todo, la experiencia fue muy positiva (sí, incluso estando el recinto del festival lleno de barro). Esto fue en gran medida consecuencia de la gente que nos encontramos allí y con la que compartimos todo aquello.
Martes 28 de Julio
Llegué al aeropuerto de Lübeck la noche antes de irme para el festival. Desde el aeropuerto llegué por el autobús contratado por la compañía aérea a la estación central de Hamburgo, desde donde pillé un metro hacia la estación de Altona, que es por donde estaba mi hostal. En la estación de metro ya tuve una primera muestra del desfase que los alemanes del festival me iban a demostrar durante esos días. Un aleman metalero, totalmente borracho, salió de un vagón de metro para preguntarme si iba al Wacken y le podía llevar. Al contestarle que yo iba en autobús, se metió en otro vagón de metro de otra ruta distinta, sin pensánserlo dos veces. ¿Dónde acabaría aquel personaje?
Yo por fin llegué al hostal. Me di cuenta que lo hice sin necesidad de hablar alemán, aunque no fue tan fácil. A pesar de que mucha gente habla inglés en Alemania (por supuesto, más que en España), no todo el mundo lo hace, y tuve algún problema, sobre todo para pillar el metro. Algunos conocimientos básicos sobre alemán (saberme los números me ayudó bastante ;) me ayudaron a llegar con éxito.
El hostal donde iba a pasar la noche era un albergue de estudiantes moderno y con mucho color, lleno de alemanes post-adolescentes y gente gritando y armando escándalo tanto en la calle como en el bar. Perfecto. Ya en el ascensor para subir a la habitación (que compartiría con otras cinco personas) me di cuenta de la importancia del Wacken como festival metalero. Me crucé nada más y nada menos con un grupo que venía de Australia exclusivamente al festival. Wow. Y yo pensaba que había hecho un viaje largo. Todos los que ibamos al Wacken nos reconocíamos y nos hablábamos, con muy buen rollo ya desde el principio.
Las sorpresas no acabaron allí, pues el grupo de gente que estaba en mi habitación venía de Canada. ¡Wow! Además, en su caso era la segunda vez que lo hacían. Hablando del festival coincidimos en que el cartel de este año, a pesar de ser el vigésimo aniversario, era un poco más flojo que el año anterior. De hecho, me jodió bastante irme al Wacken queriendo ver a Carcass, Pestilence y Opeth para después comprobar que no iban a Alemania pero sí tocaban en España, al lado de mi casa :(
Tras la charla, y probar mi primera cerveza en Alemania (la Astra), intenté descansar en aquella cama con la mágica almohada que era imposible poner de una forma que fuera cómoda, intentando abstraerme de todos los gritos que venían de la calle... ¡estaba en Alemania y al día siguiente me iba al Wacken!


2 comentarios:
Por acá en chile extrañamos a mas no poder la exquisita ASTRA…ah y no te sorprendas tanto, mira que con mis amigos viajamos mas de 20 horas en avión desde Chile para ir a Wacken 2009!!!
Sigue con el diario!!
Wow, todavía me sorprendo que haya gente que venga de tan lejos :)
Me alegro de que te esté gustando mi resumen del festival
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