miércoles, agosto 26, 2009

Wacken 2009 (2)

Miércoles 29 de Julio

Aquella mañana llegaría al festival. Mi medio de transporte era el Metal Bus, un autobús fletado por el propio festival y que salía, entre otros sitios, de la tienda de discos Remedy Records de Hamburgo. Llegué allí con dos de los chicos canadienses con los que compartí habitación y desayuno a la mañana siguiente. Les sacaría unos siete u ocho años. Uno de ellos estudiaba historia (sí, bromeamos sobre lo fácil que sería estudiar la historia de Canadá) y el otro filosofía en Alemán (¡toma ya!).

Dentro del autobús las ganas se notaban, aunque poco a poco la gente se fue tranquilizando y fue un viaje muy silencioso. Eso sí, un viaje de contrastes. Todo el autobús lleno de metaleros de la más diversa calaña mientras que por la radio sonaban canciones de radiofórmula o grandes clásicos como Kung-fu Fighting (¡gran canción!). Tras una hora y pico por fin llegamos al aparcamiento del festival. ¡No me podía creer que estuviera allí!

Decidí separarme de los canadienses (no les volvería a ver en todo el festival). Pensé que lo pasaría mejor con gente española y me metí en la zona de acampada buscándola. No era algo muy difícil, porque estaba toda llena de banderas de las más diversas nacionalidades, indicando sin ningún tipo de dudas dónde podías encontrar personas de un determinado país: Japón, Israel, regiones de Alemania, Liechtenstein... (sí, todos los jevis de Liechtenstein seguro que estabán allí).

Así que cuando llegué a un sitio con una bandera española (no muy lejos de la entrada, la verdad) decidí plantar allí, después de pedir permiso, claro. Y para mi sorpresa, resulta que eran todos gente de Alicante, Elche y Benidorm. ¡Que casualidad! Yo también planté una bandera republicana, y empezó el proceso bola de nieve: atraídos por las banderas empezaron a plantar sus tiendas junto a nosotros gente de Madrid, Murcia, Alicante, Extremadura, Valencia, etc. Eramos gente de muy diversas edades, y aunque al final cada uno tenía una gente con la que iba más que con los demás (¡Ey! ¡Un gran saludo para Packen, Javi y el profe!), todos nos llevábamos muy bien.

Un rato después de llegar decidí unirme a la gente de Alicante para hacer una visita al supermercado, concretamente para comprar cerveza. Eso sí, por cajas, para que el esfuerzo sirviera para algo. Para llegar solo había que seguir una calle recta durante un buen rato. Aquello era todo un espectáculo. Las viviendas residenciales que bordeaban dicha calle tenían sus ventanas decoradas con banderas del festival. La gente del pueblo llevaba también camisetas del evento, incluídos los niños. El Wacken es todo un acontecimiento para el pueblo de Wacken, y también una buena fuente de ingresos: aparte del tío del supermercado, que seguro que se forra durante esos días, los residentes del lugar montaban sus kioskos de comida y bebida, y los niños cobraban unos 10€ (si no recuerdo mal) por llevarte tus cajas de cerveza desde el supermercado al festival mediante unos carros tirados por triciclos a pedales. Los coches no paraban de llegar y la calle estaba invadida por un reguero de gente que se dirigía o bien al supermercado o a la zona del festival. También había alguna persona vendiendo entradas por debajo del precio original.

A medio camino entre el festival y el supermercado se encontraba la oficina del Wacken, emplazada durante todo el año en un edificio coronado por una gran torre, y con una pared decorada con placas metálicas en las que aparecían los nombres de muchos de los grupos que han tocado allí. Entré para ver si quedaba alguna camiseta, pero no hubo suerte. Ya incluso un día antes de que empezara el festival propiamente dicho solo quedaban allí camisetas XL. También vendían otras cosas de merchandising, como tiendas de camapaña (que le vinieron muy bien a más de uno después de una primera noche con mucho viento), hornillos, mecheros, alfombras para la entrada de casa, etc. Resignado por la imposibilidad de conseguir una camiseta abandoné el lugar y volvimos a las tiendas.

Una vez allí, dimos cuenta de algunas de las cervezas recién conseguidas y fuimos a visitar el Metal market, un mercadillo dedicado por entero al Metal: camisetas, accesorios, material vikingo, faldas escocesas, ropa gótica, banderas, tatujaes temporales, etc. Para recorrerlo entero viéndolo en profundidad calculo que serían necesarias unas tres o cuatro horas. No creo que sea necesario decir que era posible encontrar allí cosas que ni en mis sueños esperaría encontrar en Alicante, o incluso en España. De todas formas, había decidido controlar mis impulsos consumistas hasta que llegara Beatriz, así que solo me dediqué a mirar.

Fue en el Metal Market donde empecé a ver a la primera gente rara del festival, como aquel tio de más de dos metros, disfrazado de oso panda y con una bandera de canadá a la espalda, o aquellos grandes suecos disfrazados de mujer. La gente disfrazada sería una constante durante todos esos días: un alemán en ropa interior femenina dando abrazos gratis, mucha gente con monos de mecánico, una pantera rosa, algún Santa Claus, gente sin NADA excepto las botas (para no pisar el barro), etc. Cada día te sorprendían con algo nuevo.





Los grupos "grandes" no empezaban hasta el día siguiente, pero eso no quiere decir que el Wacken estuviera parado. Junto a la gente de Valencia nos fuimos a ver a Bon Scott a la carpa. La carpa era uno de los cuatro escenarios del festival, el más pequeño y el único que no estaba al aire libre (éstos se empezarían a usar al día siguiente). Bon Scott es un grupo de alemán de versiones de AC/DC, que no debemos confundir con la banda española de parecido nombre. Tocaron grandes clásicos, como era lógico, pero también algunas canciones de la primera época del grupo, como Dirty Deeds Done Dirt Cheap. Para pasar un rato divertido, pero tampoco eran ninguna maravilla.



The Smack Ballz


Después, visita al Beer Garden, una enorme cervecería al aire libre, donde pudimos degustar una jarra grande de Franciskaner mientras disfrutábamos de la actuación de unos sorprendentes The Smack Ballz. Con una guitarra eléctrica, un acordeón y una caja de percusión nos hicieron divertirnos con versiones de grandes clásicos de Slayer, Bon Jovi, Iron Maiden (llegué a escuchar Fear of the Dark cinco veces el mismo día), y etc. Durante la actuación, la típica anécdota de hablarle a alguien en inglés cuando resulta que era de Badajoz.

Al final de la noche, de nuevo nos dirigimos a la carpa para la sesión de Metal karaoke. Yo esperaba otra cosa, la verdad, pero resulta que quienes cantaban era gente preselecionada. Estaba muy cansado tras un duro día, así que solo aguanté una versión del Master Of Puppets de Metallica antes de irme a dormir a la tienda. Al día siguiente empezaba lo bueno.

Entradas anteriores:
Wacken 2009 (1)

2 comentarios:

Javi dijo...

Todo correcto hasta el momento, sólo un par de cosas: el grupo que tocaba versiones de AC/DC era Bon Scott, no Bon Scott Band (ese es el grupo español).

Tambien decirte que no has mencionado (no se si porque la vergüenza te ha podido o porque no lo recordabas) la sesión de grandes clásicos (Abeja Maya, Oliver y Benji, Mi amigo Marco, Gigatrón...) que nos dimos a la puerta de la carpa haciendo de imán para todo español que rondara a nuestro alrededor y de todo alemán borracho.

Aquí seguiré espectante a tus crónicas para sacar las vergüenzas que nunca quisieras que otros supieran, jajaja

Siew dijo...

Vaya, se me ha colado lo de Band en Bon Scott... lo cambiaré ahora (y mira que digo que no se debe confundir con el grupo español ;)

Lo de cantar... no recordaba que fuera ese dia. Ya dije en el post anterior que no me acuerdo de todo todo ;) seguramente la cagaré más veces :p